Delibes

12.03.2010

Better together | Prettyfreakjesper

Esta mañana puse la radio al despertar y lo primero que escuché es que Miguel Delibes había fallecido. Triste noticia por muchos motivos, siendo la menor de ellas que dentro de diez años casi nadie recordará que hubo una vez un escritor español llamado Miguel Delibes que escribió novelas, obras de teatro y ensayos magníficos.

La primera vez que leí un libro de Delibes yo iba al instituto y no me gustó. En aquella época yo sólo leía ciencia ficción, y era incapaz de reconocer que fuera de aquel género hubiera obras interesantes. Me pasó con otros autores, incluido Ernesto Sábato o Juan Rulfo, que después se convirtieron en dos de mis escritores favoritos, sobre todo el mexicano.

En el caso de Miguel Delibes, lo que me hizo volver a leerlo y en seguida a preciarlo  disfrutarlo no fue una novela, sino una obra de teatro, Cinco horas con Mario, que vi hace muuuuuucho tiempo aquí, en Sevilla.


Antes de empezar a escribir

22.02.2010

My Own Prison | Aimelle

El incesto, piedra angular de mi proyecto de novela en la medida de que tanto su protagonista como su antagonista serán, probablemente, pedófilos y, en un caso, incestuoso, no es algo de lo que haya que hablar, discutir o informar a la ligera.

Esta mañana he tenido noticia oyendo la radio de un caso en Sevilla donde varios padres intercambiaban a sus hijas para mantener con ellas relaciones sexuales. Estos son algunos enlaces a distintos medios que han tratado la noticia:

Un juez imputa a los padres de tres menores por intercambiárselas para abusar de ellas

Acusan a dos sevillanos de intercambiar a sus hijas de 6 y 7 años para violarlas

Un juez investiga un caso de abusos sexuales de dos padres a sus hijas

Acusados dos padres de intercambiar a sus hijas para abusar de ellas

El fiscal imputa agresión sexual continua a los padres que abusaron de sus hijas

Piden castigos duros para los padres que abusaron de sus hijas

Historias como estas, a primera vista increíbles y difíciles de creer, ocurren todos los días. El problema de fabular con ellas radica, principalmente, en encontrar el tono adecuado, y eso es algo que no he conseguido aún y en lo que en las distintas encarnaciones de mi proyecto de novela, que va por su tercera edición, siempre me ha hecho replanteármelo todo de nuevo desde casi cero.


Contra una teoría de mi novela

22.02.2010

This Novel | Dashka Vesnyshka

A medida que vaya avanzando en mi proyecto es posible que termine erigiendo algún tipo de teoría sobre qué es una novela. Eso sería muy propio de mí.

Una de las peores preguntas que puede hacerse un escritor aficionado es qué demonios es una novela. En serio, porque cuando piensas en ello un poco, y profundizas algo y no te conformas con aquello de una narración escrita de cierta extensión que se caracteriza por no sé cuántas cosas, en seguida ves que hay algo que no cuadra en todos los conocimientos empíricos que has ido acumulando durante tus años de lector. El empirismo está muy bien, desde luego, pero no sirve de mucho si sólo te quedas en acumular datos, o si los datos que utilizas para formarte tus opiniones son incompletos o sencillamente falsos.

La futura vigesimotercera edición del diccionario de la Real Academia, según puede consultarse en su página web, ofrece esta entrada en el término novela:

novela.

(Del it. novella, noticia, relato novelesco).

1. f. Obra literaria en prosa en la que se narra una acción fingida en todo o en parte, y cuyo fin es causar placer estético a los lectores con la descripción o pintura de sucesos o lances interesantes, de caracteres, de pasiones y de costumbres.

2. f. Hechos interesantes de la vida real que parecen ficción.

3. f. Ficción o mentira en cualquier materia.

4. f. Der. Cada una de las leyes nuevas o constituciones imperiales que dieron Teodosio II y sus inmediatos sucesores después de la publicación del Código teodosiano, Justiniano después de sus compilaciones legales, y los demás emperadores bizantinos posteriores al derecho justinianeo.

ORTOGR. Escr. con may. inicial.

~ bizantina.

1. f. Género novelesco, de aventuras, que se desarrolló en España principalmente en los siglos XVI y XVII, a imitación de autores helenísticos.

~ de caballerías.

1. f. libro de caballerías.

~ gótica.

1. f. Variedad de relato de misterio, fantasía y terror que aparece a finales del siglo XVIII.

~ histórica.

1. f. La que desarrolla su acción en épocas pasadas, con personajes reales o ficticios.

~ morisca.

1. f. Relato cultivado en la España del Siglo de Oro, que idealiza las relaciones entre moros y cristianos.

~ pastoril.

1. f. La que narraba, en el Siglo de Oro, las aventuras y desventuras amorosas de pastores idealizados.

~ picaresca.

1. f. La que, normalmente en primera persona, relataba las peripecias poco honorables de un pícaro. Se cultivó durante los siglos XVI y XVII.

~ por entregas.

1. f. novela de larga extensión que, en el siglo XIX y buena parte del XX, se distribuía en fascículos periódicos a los suscriptores. Desarrollaba, en general, peripecias melodramáticas de personajes contemporáneos, y frecuentemente carecía de calidad literaria.

~ rosa.

1. f. Variedad de relato novelesco, cultivado en época moderna, con personajes y ambientes muy convencionales, en el cual se narran las vicisitudes de dos enamorados, cuyo amor triunfa frente a la adversidad.

~ sentimental.

1. f. Tipo de novela cultivado en España durante los siglos XV y XVI. Narraba una historia amorosa, a veces con personajes y lugares simbólicos, y ofrecía un fino análisis de los sentimientos de los amantes, cuyo destino solía ser trágico.

La siempre sobrevalorada Wikipedia ofrece, en su versión española, algo bastante patético y triste que debería avergonzar a quienes escribieron la entrada, así que recomiendo la versión en inglés, más completa y esclarecedora y aún insuficiente para quien pretende escarbar un poco en teorías noveleras.

¿Estoy lo suficientemente interesado como para buscar ensayos específicos sobre el te-ma, con información hecha por especialistas para especialistas? No, claro que no.

Una novela es una narración más o menos larga, en ella se cuentan acontecimientos ficticios, y todo lo hacer mediante palabras escritas en alguna parte. No necesito saber más.


Dos clases de novela, una sola posibilidad

16.02.2010

El novelista que transforma la verdad constante, brutal y desagradable, para lograr una aventura excepcional y seductora, debe, sin preocuparse demasiado por la verosimilitud, manejar a su antojo los acontecimientos, prepararlos y arreglarlos para complacer al lector, emocionarlo o enternecerlo. El plan de su novela no es más que una serie de combinaciones ingeniosas que conducen con habilidad al desenlace. Los incidentes se disponen y dirigen hacia el punto culminante, y el resultado final, que es un acontecimiento capital y decisivo, debe satisfacer todas las curiosidades excitadas al principio, poniendo un límite al interés y acabando de una manera tan completa la historia relatada, que ya no se desee saber qué les ocurrirá en el futuro a los personajes más sobresalientes.

En cambio, el novelista que pretende darnos una imagen exacta de la vida debe evitar cuidadosamente cualquier encadenamiento de hechos que pudiera parecer excepcional. Su finalidad no estriba en contarnos una historia, divertirnos o entristecernos, sino forzarnos a pensar, a comprender el sentido profundo y oculto de los sucesos. A fuerza de observar y meditar, mira el universo, las cosas, los hechos y los hombres de cierto modo que le es peculiar y que se deriva del conjunto de sus observaciones meditadas. Ésta es la visión personal del mundo que intenta comunicarnos reproduciéndola en un libro. Para conmovernos, como le ha conmovido a él mismo el espectáculo de la vida, debe reproducirla ante nuestros ojos con escrupulosa semejanza. Por lo tanto, deberá componer su obra de una manera tan hábil, tan disimulada y en apariencia tan sencilla, que sea imposible adivinar e indicar el plan, descubrir sus intenciones.

En lugar de tramar una aventura y desarrollarla de modo que resulte interesante hasta el desenlace, tomará al personaje en determinado periodo de su existencia y lo conducirá, mediante transiciones naturales, hasta el siguiente período. Así dará a conocer cómo se modifican los caracteres bajo la influencia de las circunstancias inmediatas. Cómo se desarrollan los sentimientos y las pasiones, cómo se ama, cómo se odia, cómo se combate en todos los medios sociales, cómo luchan los intereses burgueses, los intereses de dinero, los intereses de familia y los intereses políticos.

Por lo tanto, la habilidad de su plan no consistirá en la emoción o el hechizo, en un comienzo atractivo o en una catástrofe emocionante, sino en la hábil agrupación de pequeños hechos constantes, de done se desprenderá el sentido definitivo de la obra. Si hace caber en trescientas páginas diez años de la vida para demostrarnos cuál ha sido, en medio de todos los seres que le han rodeado, su significación particular y muy característica. Deberá saber eliminar, entre los innumerables y menudos hechos cotidianos, todos los que resulten inútiles, y destacar de una manera especial todos aquellos que pasarían inadvertidos para observadores poco perspicaces y que proporcionan al libro su interés y su valor de conjunto.

Guy de Maupassant


Antes de empezar a escribirel

10.02.2010
La primera vez que imaginé el comienzo de la novela que quería escribir imaginé que un detective privado viajaba trescientos kilómetros en tren para encontrarse con una mujer a la que no conocía en una clínica privada especializada en adicciones y enfermedades mentales.

Supuse que dos días antes del viaje, el abogado de esta señora lo habría telefoneado para concertar la cita. No le dio mucha información, sólo el nombre de su clienta y el lugar donde debían encontrarse. El abogado no sabía para qué quería verlo ni por qué lo había escogido a él, un pequeño detective privado independiente con un anuncio muy pequeño en las páginas amarillas, de entre todos los profesionales y grandes agencias de la ciudad. Aquella cita escama tanto al detective que comprueba la existencia real del abogado y la validez de su número de teléfono. No es el modo habitual en que sus clientes llegan a él, y estos casi nunca son personas particulares, sino empresas. Además, está el asunto del lugar de la cita, un psiquiátrico. ¿Su clienta es una loca aburrida, una loca delirante o una loca con algún problema real en el que él puede intervenir? No lo sabe, y teme desplazarse para nada.

Cuando llega a la clínica privada aún tiene dudas sobre lo que ocurrirá, y está predispuesto a rechazar el trabajo que le ofrezcan, sea cual sea, aunque de todas formas ha acudido a la cita por su maldita curiosidad. Todo el lugar le recuerda a un módulo carcelario, solo que más limpios y con guardias mejor vestidos. Un celador le da una vuelta por las instalaciones hasta una zona de mínima seguridad (tiene menos puertas, menos rejas, menos videocámaras y menos gorilas a la vista) y lo deja en la habitación de la mujer, que ronda la cincuentena y está acompañada por una joven a la que despide bruscamente para hablar a solas con él.

Lo primero que le cuenta la mujer es que está allí porque hace unos meses sufrió un grave accidente de tráfico del que la atienden allí sin mucho éxito porque es probable que no pueda volver a andar sin ayuda. Lo segundo es que está convencida de que su esposo provocó de algún modo el accidente, que la policía ni el juez la han creído, y que él es su última oportunidad de demostrar que tiene razón.

Pensé que era un comienzo atractivo con mucho potencial para desarrollar una historia entretenida. He intentado desarrollar todo mi proyecto de novela a partir de ello.


Los hombres que no amaban a las mujeres, una novela de Stieg Larsson

22.01.2010

Los hombres que no amaban a las mujeres

La penúltima novel a que he leído se llamaba Los hombres que no amaban a las mujeres (Mäm som Hatar Kvinnor. Millenium I), la escribió un periodista sueco llamado Stieg Larsson, fue publicada póstumamente en su país en 2005, y traducida al castellano por Martin Lexell y Juan José Ortega Román para la editorial Destino, que la publicó hace un año y medio dentro de su colección Áncora y delfín. Podría haberla obtenido en la biblioteca de Sanlúcar la Mayor apuntándome a su lista de espera, pero el ejemplar que he leído fue un regalo de mi hermana.

Esta novela y sus continuaciones fueron los libros más vendidos en España el año pasado y ya se han hecho dos películas basadas en dos de ellas que no he visto. Es un best seller mundial, parece haber puesto de moda una vez más la novela negra, en especial la de origen escandinavo, y empezaba a creer que yo sería el único adicto a la literatura que no había leído una sola línea de esta obra de la que había escuchado y leído tantas críticas y opiniones favorables que cuando llegó a mis manos esperaba encontrar algo del calibre de James Ellroy o al menos del primer Henning Mankell, un compatriota de Larsson que me gusta mucho.

La realidad no estuvo a la altura de las expectativas. Los hombres que no amaban a las mujeres tiene muchos elementos que no me han gustado, pero lo que la convirtió a mis ojos en lo peor que he leído en los últimos meses es su final deus ex machina, un recurso de escritor incompetente y falto de imaginación con el que hace mucho que no trago: en el principio fueron los dioses griegos, más tarde ocuparon ese papel magos y brujas supermegapoderosos, científicos supermegalistos y, actualmente, hackers.

No me gustaba demasiado la novela, me parecía aburrida, artificialmente alargada y con un ritmo inapropiado para el género, pero la revelación de que el personaje misterioso y asocial al que violaban casi al principio de la obra es un pirata informático de nivel mundial que con un truco barato ayuda al protagonista a localizar a su objetivo y a vengarse de la persona que lo envió a la cárcel es indigno e insultante para la inteligencia de cualquier lector de novelas exigente y crítico con lo que lee.


Provocación, una novela de Stanislaw Lem

20.01.2010

Provocación, de Stanislaw Lem

Provocación es una novela corta publicada por el polaco Stanislaw Lem en 1985, que la editorial Funambulista editó por primera vez en español en abril de 2005 traducida por Joanna Bardzinska y Kasia Dubla dentro de su colección Literadura. Yo me la llevé prestada de la biblioteca de Sanlúcar la Mayor, la leí casi de un tirón el pasado viernes, y ya casi me he olvidado de su contenido porque no me interesó mínimamente desde la primera página.

No es difícil encontrar opiniones entusiastas sobre la calidad de esta novela. En ellas se hacen comparaciones con Borges, y con una obra anterior de Lem, Vacío perfecto, que me parece muy superior a ésta, se alaba el juego literario que se establece entre los autores de los libros imaginarios que aparecen en esta obra, de sus autores igualmente imaginarios, del narrador del libro y del autor de la novela, y se analiza lo acertado del análisis sobre las causas del Holocausto judío que se encuentra en la obra imaginaria: en primer lugar, sobre cómo una sociedad tan avanzada como la alemana puede ser secuestrada por una ideología tan estúpida como la nacionalsocialista; en segundo lugar, sobre cómo unos tipos tan mediocres como los dirigentes nazis pueden causas tanto daño a tantos millones de personas; en tercer lugar, sobre la naturaleza del mal, y si éste no se banaliza cuando se aplica a los nazis, que no serían más que unos personajes de opereta, de ópera bufa, si no fuesen responsables de tanta matanza; en cuarto lugar, sobre las causas que llevaron a los alemanes a identificar a los judíos como la mayor amenaza, y cómo esto derivó hacia su condena, en silencio, sin hacer ruidos, y un poco casi vergonzosamente, sin publicidad, hacia el exterminio; por último, sobre las lecciones que la historia puede darnos en el presente.

El problema que tengo contra esta novela, que reseña abundantemente un libro imaginario, es que los argumentos y reflexiones que en ella aparecen no son nuevos para mí ni para nadie que haya leído sobre esa época y tema. Lem no aporta nada nuevo, ni datos ni interpretaciones sobre el nazismo y el exterminio de los judíos, viene a hacer un resumen historiográfico amplio de la cuestión, y poco más. No es que sea mala o aburrida, es que no me interesa leer otra vez algo que ya conozco por otras fuentes sin que me aporte nada nuevo.