Kind of Blue

16.03.2010

Kind of Blue (1959) | portada de una reedición de este LP

Ayer a eso de las ocho, en una emisora de radio, un tal Francino, que no es más que un Iñaki de tercera división o un aprendiz de Tom (¿Tom? ¿Tom?) Benítez, empezó con música de Miles Davis para celebrar el quincuagésimo aniversario de un disco llamado Kind of Blue, que el periodista presentó como una obra aclamada por la crítica y considerada uno de los puntales del jazz moderno, así como el encumbramiento como músico de Davis.

Alguien debería haberle dicho a ese señor que:

  • Se quedó corto en el significado y la importancia de este disco de Miles Davis en la historia del jazz, porque hay un ANTES y un DESPUÉS de esta grabación.
  • Normalmente, y más cuando se trata de las grabaciones de Miles Davis tanto para Columbia como para Prestige de finales de los cuarenta y la década de los 50, la gente celebra las fechas de grabaciones de esos discos, no la fecha en que fueron comercializados. El ejemplo más fragante de todo es que si bien otro de los discos seminales de Davis, Birth of the Cool, se grabó entre 1949 y 1950, no fue publicado hasta 1956, y las últimas grabaciones para Prestige en 1956, fueron publicadas con cuentagotas por esta compañía discográfica en los siguientes años como Relaxin’, Workin’, Steamin’ y Cookin’, a pesar de que se grabaron únicamente en dos sesiones, el 11 de mayo y el 26 de octubre de 1956. El asunto con las grabaciones de los años 70 es algo distinto y aún más complicado como para que a Francino, si le interesara mínimamente el tema, lo entendiese.
  • Miles Davis ya era el puto amo, como se dice vulgarmente en estos días, cuando grabó Kind of Blue. Yo diría que era el puto amo desde que en un momento de lucidez entre rehabilitación y rehabilitación, juntó a su primer quinteto (Miles Davis a la trompeta, John Coltrane al saxo tenor, Red Garland al piano, Paul Chambers al bajo y Philly Joe Jones a la batería). Fue también el puto amo cuando siendo apenas un chaval que acababa de abandonar el grupo de Charlie Parker juntó a otros chavales que tocaban jazz, los mezcló con algunos de los mejores músicos de estudio de la época, y grabó Birth of the Cool, pero pasó los seis años posteriores demasiado colgado de la heroína como para ser considerado como tal.
  • Que el año pasado la Columbia publicara una edición especial de este disco celebrando su quincuagésimo aniversario debería haberle dado suficientes pistas al esbirro de Francino que buscó esta supuesta efeméride para darse cuenta de que no tal cosa ocurrió el año pasado.
  • Y aunque apenas se escuchó un poquito de música por debajo de la engolada voz del periodista que más se gusta a sí mismo en este país, yo diría que el tema que pusieron no era de Kind of Blue, pero no lo aseguro porque, como ya he dicho, era difícil escucharlo bajo su voz.

Estas cosas no le pasaban a Iñaki.


Escuchar a Tom (¿Tom? ¿Tom? ¿Tom?) por las mañanas en Canal Sur es la mejor manera de empezar el día

29.01.2010

El programa radiofónico de Tom Martín Benítez (¿Tom? ¿Tom? ¿Tom?) se ha convertido en apenas tres días en algo imprescindible para mí todas las mañanas, mientras llevo los niños al colegio, y se va a convertir, sin duda, en uno de mis periodistas de cabecera, al lado de figuras insignes como Federico Jiménez Losantos, Enric Sopena, Escolar padre, Escolar hijo, José María Calleja o Julia Otero.

Esta mañana, por ejemplo, un tipo casi tuvo que pedir perdón por decir que la política del presidente Zapatero relacionada por las menciones daba muchos bandazos. Pilar del Río, esa señora sectaria casada con ese escritor tan supersobrevalorado como aburrido, casi lo insulta, y Tom (¿Tom? ¿Tom? ¿Tom?) lo acosó de tal manera que el pobre, no sé su nombre, casi tuvo que pedir perdón por su opinión, y a continuación dijo algo bueno del Gobierno y algo malo de la oposición, supongo que para compensar. Unos minutos más tarde, mientras comentaban la presencia de Zapatero en Davos y cómo lo habían colocado junto a uso presidentes de países pequeños, el mismo comentarista dijo sentir lástima por el Gobierno y tener dudas de que sepan lo que hacen en cuestiones económicas, lo que hizo saltar a la señora del Río, que muy alterada hizo una demagógica defensa del prestigio del Gobierno fuera de España, y a Tom (¿Tom? ¿Tom? ¿Tom?), que pidió perdón no sé cuántas veces por no estar completamente en desacuerdo con la opinión de su invitado. Ha sido un programa antológico, de esos que me gustaría conservar en el ordenador, pero desgraciadamente en la web de Canal Sur Radio no puedo descargarme La hora de Andalucía.

Al final va a resultar que estaba equivocado y que hay un pequeño resquicio de pluralidad en el programa de Tom (¿Tom? ¿Tom? ¿Tom?), aunque no estoy seguro de ello porque en cuanto te desvías un poco del objetivo del espacio de opinión, el acoso y la descalificaciones personales cobran protagonismo, y no sé si algo así es compatible con ello.


La pluralidad según Canal Sur Radio

26.01.2010
Esta mañana, mientras llevaba a los niños al colegio, he escuchado un programa de Canal Sur Radio. He mirado en su web, y el programa se llamaba La hora de Andalucía y lo conduce alguien llamado Tom Martín Benítez (¿Tom? ¿Tom? ¿Tom?). Mi trayecto de ida y vuelta a los colegios ha coincidido con un espacio de opinión, eso que por razones que se me escapan danen llamar tertulia radiofónica.

Lo que más me ha gustado de este programa es que lo tienen muy claro: la pluralidad es algo indispensable en los medios de comunicación, pero innecesaria en éste; los socialistas no tienen problemas internos como los fascistas peperos, sólo diferencias de opiniones; Andalucía es la mejor si gobiernan los socialistas, el improbable y nunca merecido día que no lo hagan se desatarán los infiernos sobre todos nosotros; esa encuesta que daba ganador en unas elecciones al PSOE no sólo no es importante y está mal explicada, sino que carece de valor porque todo el mundo sabe que el PSOE tieneque ganar porque siempre lo hace y un cambio es tan indeseable como impensable; hacia el final entrevistaron a un dirigente del PP, al que trataron como a un niño pequeño y al que, tras despedirlo, descalificaron con saña.

No me parece mal que existan programas como éstos. En fin, teniendo en cuenta que creo que Canal Sur no debería existir, que los medios de comunicación públicos son un anacronismo de un mundo que hace mucho dejó de existir, lo que emitan en ellos me importa muy poco porque no me expongo a ellos. Es una cuestión de principios.

Lo que más me ha llamado la atención de todo lo que he escuchado es que, dejando volar un poco la imaginación, me he preguntado qué sucedería con todas las personas a las que acabo de escuchar si un mal día ocurre lo imposible y los socialistas dejan de gobernar en Andalucía y son otras personas las encargadas de dirigir el contenido de la programación de esta emisora. Supongo que, por coherencia existencial, no reclamarán lo que consideran en estos momentos algo innecesario: pluralidad, espacio para algo que no sea socialismo o esté relacionado con el socialismo.